15.9.08

Fomentar la conciencia del niño

Las ocasiones en que nuestros hijos se equivocan y, debido a las consecuencias naturales, son conscientes de ello, constituyen herramientas utilísimas para la educación de la conciencia. Pero con frecuencia arruinamos su efecto torpemente. Para justificar esta afirmación sólo hay que pensar en la cantidad de veces que recriminamos a los niños cuando sufren las consecuencias de un acto realizado inadecuadamente. Nuestra respuesta en muchas ocasiones encaja con las siguientes expresiones: “Eso te pasa por no hacerme caso” “Si ya te lo he dicho yo muchas veces”; o abrumamos con explicaciones que ya conocen y no dejamos recapacitar por su propia iniciativa.


El resultado de este tipo de actuación es que los niños necesitan de una reprimenda para darse cuenta de que están haciendo algo equívoco. Dificultamos el proceso natural de aprendizaje moral cohercionando su conciencia, pues no la dejamos madurar lo suficiente como para que se active de manera autónoma. El efecto a largo plazo de no saber escuchar la propia conciencia es que no estarán entrenados en la reacción espontánea de rechazo del mal, todo lo contrario, necesitarán de un apoyo externo que les recuerde lo incorrecto, o se acostumbrarán a necesitar las consecuencias extras que añadimos los adultos, de tal manera que las naturales les podrán llegar a parecer insignificantes.

¿Por qué no probar a observar la reacción del niño sin nosotros castigar o reprender? ¿Por qué no escuchar los comentarios que pueda llegar a decir el niño en respuesta a lo que le ha ocurrido? ¿Por qué no dejar que su conciencia responda y le de la lección correspondiente sin necesitar de nuestra ayuda? A los niños les llegará el momento en que no nos tendrán alrededor para explicarles lo que está bien o mal, tendrán que sentirlo por sí mismos y tendrán que escoger por su propia iniciativa el bien. Dejemos que se desarrolle esa sensación de error y de malestar por haberse equivocado.

Cristina Gómez García de Paredes

10.4.08

Entendiendo el comportamiento de los niños a través de la creatividad

Estoy firmemente convencida de que nunca vamos a poder atender correctamente una complicación en la educación de los hijos si no somos capaces de comprender el punto de vista del niño. ¿Qué está pasando por su mente? ¿Cómo estamos actuando? ¿Qué circunstancias personales y materiales tiene a su alrededor? ¿Cómo estamos atendiendo a sus necesidades psicológicas y afectivas?

La educación en los niños demanda mucha creatividad. Y en la sociedad actual no se fomenta ese tipo de inteligencia precisamente. Si nos fijamos, a lo largo de nuestros años escolares nos hemos acostumbrado a que nos den todas las pautas de lo que debemos hacer, con un canon previamente establecido del procedimiento a seguir. Nos cuesta ser capaces de pensar alternativas, salvo mentes brillantemente creativas que consiguen esquivar la tendencia casi única.

Este es uno de los motivos por los que considero que es difícil la educación de los niños, porque no tenemos imaginación, porque no damos rienda suelta a la creatividad y por supuesto porque no tenemos tiempo para fomentarla.

Aún con todos los inconvenientes expuestos, merece la pena intentarlo. Vamos a pensar en el mundo de los niños. Empecemos por ver la película de Descubriendo Nunca Jamás. Sigamos por involucrarnos plenamente en uno de sus juegos favoritos (sin contar con la play station ni la televisión) Después leamos el desarrollo evolutivo del niño en la edad en que se encuentra, para saber lo que suele ocurrir emocional e intelectualmente en el momento específico de su desarrollo. Y por último hablemos con él lo suficiente como para saber qué siente y que piensa sobre lo que le rodea (no sobre lo que nos interesa saber a nosotros, sino sobre lo que le interesa a él o ella) Nos daremos cuenta de la diferencia tan grande entre nuestro punto de vista y el de ellos. Ese es el primer paso.

Una vez observemos esa diferencia, el siguiente paso es marcar nuestros objetivos educativos prioritarios, coherentemente con la etapa evolutiva del niño, sin miedo a exigir ni a apuntar alto en sus posibilidades, pues muchas veces pensamos que son capaces de menos de lo que en realidad pueden alcanzar, pero a la vez restringiendo las metas a las esenciales (que se puedan contar con los dedos de las manos)

El último paso consistirá en pensar maneras variadas para conseguir dichos objetivos, procurando ser originales, desatando los límites de lo pre-establecido, pensando más allá de lo que nuestros padres hacían con nosotros, olvidándonos de lo que dirá o no dirá la gente de nuestro alrededor. Puede servir de gran utilidad hacer una tormenta de ideas entre los dos padres, apuntando todas las ideas por disparatadas que resulten, la crítica ya llegará después, a la hora de seleccionar las actuaciones que escojamos. Con este ejercicio el abanico de acción será grande y nuestra mente se abrirá a nuevas salidas en momentos de tensión. El resultado será divertido, efectivo, original y en definitiva espectacular, eso por descontado, salvo los casos específicos en que sea necesario una intervención personalizada para solucionar un problema de fondo.

Cristina Gómez García de Paredes

2.4.08

Libertad Vs. exigencia: consejos para padres

En educación siempre pensamos que uno está por encima de otro que está aprendiendo. Y es cierto. Sin embargo este pensamiento hay que considerarlo con extremo cuidado. En la medida en que nos pensemos que el educador está siempre en lo cierto, que siempre tiene el derecho a corregir y que el educando debe seguir fielmente las instrucciones sin dudar ni un segundo, estamos cortando la libertad de la persona. ¿Por qué? La actuación de la persona se apoya en el deseo de hacer las cosas bien, pero aceptando quién es el sujeto de la acción: la persona. Y la persona por naturaleza tiene defectos, por lo tanto, si esperamos la perfección inmediata del educando no estamos respetando la naturaleza de su persona, tampoco respetamos su ritmo de crecimiento, ni su adecuación al deseo de seguir el bien. Nos adelantamos de tal manera que asfixiamos la capacidad de elegir libremente del educando, convirtiéndolo en autómata de acciones sin un sentido global e integrador.

Esto que puede parecer muy teórico es el apoyo de numerosas dudas de padres que necesitan saber cómo sacar el mejor partido a la educación de sus hijos. Por ejemplo, cómo conseguir que los niños hagan los deberes por su propia iniciativa, o cómo hacer para que sean ordenados, o cómo conseguir que se involucren en las tareas del hogar.

Si entrelazásemos la exigencia con la libertad saldría un cocktel perfecto en el que el niño capta la importancia de cumplir con sus obligaciones pero a la vez le damos tiempo y permiso para que razone e integre en su comportamiento el porqué de lo que debe hacer. Es decir, la autoridad se junta con el respeto y así guiamos al educando de una manera ordenada y llena de sentido.

Consejos prácticos:

1. No pasar por alto alguna obligación del niño, que consideremos importante, por pereza. Así transmitiríamos que hay excepciones a la norma, y esas excepciones el niño las puede interpretar después a su manera.

2. Dar una instrucción firmemente, sin dudar ni un momento que se va a llevar a cabo lo que exigimos, y sin miedo a la reacción que pueda tener el niño.

3. Razonar el porqué de lo que estamos pidiendo y dejarle tiempo para que lo asimile. Si empezamos desde que son pequeños nos daremos cuenta que a la siguiente vez lo hará dando el mismo razonamiento.

4. Permitir flexibilidad en la forma de llevar a cabo la exigencia. Las cosas no tienen que ser siempre como nosotros las haríamos. Respetando un margen de personalidad propia y de nivel evolutivo fomentaremos un deseo de mejorar innato a la persona.

5. Una vez que se ha alcanzado una responsabilidad nueva, dejar que siempre la lleve a cabo de manera autónoma. Si un día pedimos una cosa, pero al día siguiente no le dejamos realizarla por prisa o comodidad, le transmitimos de nuevo una excepción a la norma que él también podrá aplicar cuando le apetezca.

8. Dejar siempre abierta la puerta de la comunicación, de manera que el niño pueda expresar sus sentimientos y opiniones, independientemente de que estos estén de acuerdo con los nuestros. Debemos respetar y escuchar lo que piensa y siente.

9. Pensar cómo nos gustaría que nos exigieran a nosotros mismos y actuar de la misma manera. No por ser niños tienen que ser tratados con menos respeto.

15.12.06

Respetar a nuestros hijos

He leído este artículo de José María Lahoz que recomiendo porque son detalles de la vida diaria a los que no solemos prestar atención, y sin embargo son un punto a considerar sobre qué tipo de relación estamos estableciendo con nuestros hijos.

La importancia del dibujo en nuestros hijos

Hay dos cosas con las que los niños disfrutan: jugar y pintar. Si les damos a nuestros hijos una hoja en blanco y material de pintura (colores, ceras...) pueden estar distraídos durante largo rato. ¿Por qué algo tan aparentemente insignificante puede llegar a ser una actividad esencial en la vida del niño? Porque es a través del dibujo y del juego donde comunican y expresan cómo son, sus pensamientos, sus sentimientos y donde establecen contacto con la realidad y el ambiente que les rodea. El escaso dominio que los niños poseen sobre el lenguaje les dificulta la comunicación de sus pensamientos, pero esta dificultad les lleva a explorar nuevos modos de comunicación.

Las vías alternativas que podemos fomentar en nuestros hijos para que expresen sus emociones pueden ser diversas, pudiendo resaltar todas aquellas tareas que requieran habilidades artísticas, tales como pintar con colores, con ceras, recortar dibujos, pegar... (ver anexo) Enseñarles actividades en las que tengan que desarrollar su creatividad es una tarea recomendable. Fomentándoles a realizar tareas artísticas les estamos enseñando a expresar y a comunicar los pensamientos y sentimientos que llevan dentro. Lo importante no es qué expresan a través de sus dibujos, sino, es el mero hecho de plasmar sus estados internos donde radica la importancia de los dibujos. Brindándoles la oportunidad de comunicarse a través de los dibujos y de las distintas tareas artísticas enseñamos a nuestros hijos a exteriorizar sus emociones internas, permitiéndoles que expresen y disfruten libremente.

Además de ser un medio expresivo, se considera que a partir de actividades artísticas el niño aprende a conocer y a manejar sus gestos, el espacio, las formas y los colores, agudiza el sentido de la observación y la aptitud para esquematizar. Por lo que el grado de perfección del dibujo de imitación o copiado sería el testimonio de su nivel de madurez y puede constituir una medida en su nivel de desarrollo.

La importancia del dibujo en la vida de los niños y su gran utilidad como medio de expresión ha hecho que su estudio sea de vital importancia. Son muchos los psicólogos que emplean el dibujo como instrumento de evaluación de la personalidad, sobre todo cuando trabajan con niños, ya que ofrece un conjunto de información que permite estimar los aspectos de su personalidad que le orientarán hacia al proceso de diagnóstico. Los dibujos proyectivos son realmente una ayuda, ya que a través de ellos el sujeto proyecta de modo general o específico aspectos relevantes de su personalidad, de sus proyecciones y la visión de sí mismo y del mundo que le rodea. La actitud del psicólogo ante estas técnicas debe ser de prudencia, llevando a cabo una interpretación controlada y profesional. Además se han de tener en cuenta muchos aspectos para poder inferir de forma adecuada, tales como edad del sujeto, características del niño, correspondencia de los elementos gráficos con su significado, preparación del psicólogo... Estos requisitos permiten garantizar el uso adecuado del dibujo como instrumento de evaluación y su gran utilidad y eficacia.

5.12.06

Película para estas Navidades: Mia Sarah

El próximo viernes 15 de diciembre se estrenará en toda España "Mia Sarah". Una película muy recomendable para verla en el cine estas Navidades con toda la familia. En la página web se puede ver el trailer y acceder a diverso material sobre la película[http://www.miasarah.com/] Además de contar con un destacado elenco de actores - Fernando Fernán Gómez, Daniel Guzmán (Aquí no hay quien viva), Verónica Sánchez (Los Serrano), Manuel Lozano (La lengua de las mariposas) y Diana Palazón (Hospital Central) - el productor y director de la película que han hecho un trabajo escepcional son buenos amigos (Los hermanos Ron, Álvaro y Gustavo)